EL PROYECTO NATINGA

REVOLUCIONARIA HERRAMIENTA PARA DETECTAR CONTAMINANTES QUE AFECTAN EL SABOR Y AROMAS DEL VINO

Los temidos contaminantes

La contaminación del vino con olor y/o sabor a moho es uno de los problemas más serios que afecta a bodegas de todo el mundo. Defectos organolépticos desagradables y severamente juzgados, tanto por catadores expertos como por consumidores casuales que cada vez están más informados y sensibles a las características del vino.

En la actualidad, se han identificado diversas moléculas que transmiten este desagradable olor a los vinos. Entre ellas se encuentran un grupo de compuestos químicos denominado como haloanisoles. Siendo los cloroanisoles y bromoanisoles – en especial el TCA y el 2,4,6-tribromoanisol (TBA por sus siglas en inglés) – los compuestos más importantes de éste grupo y que han sido identificados con mayor frecuencia en los vinos que han presentado este defecto organoléptico .

La génesis de éste problema recae en gran medida por la elevada contaminación ambiental de pesticidas del tipo organoclorados. La carga ambiental de estos pesticidas junto a su lenta degradación ha permitido que estos compuestos difundan y permanezcan en el tiempo, adhiriéndose y contaminando superficies de tipo porosas como corchos, pinturas, tierras filtrantes, pallets, estanterías de maderas en bodegas, entre otros.

EL PROYECTO NATINGA

Analizando esta coyuntura, TN Coopers decidió en 2010 ampliar la mirada y enfocarse en desarrollar una herramienta que permitiera detectar prematuramente contaminaciones, identificando el problema en su origen. La industria vitivinícola requería de una herramienta que tuviera una híper sensibilidad, y la respuesta no estuvo en mejor tecnología… sino que en el reino animal. Luego de 2 años de entrenamiento, presentamos en sociedad a nuestras expertas en detección de contaminantes: Ambrosia y Odysé, dos simpáticas y aplicadas cachorras labrador retriever. Dos años después se sumó Moro, el macho, completándose así la primera camada del proyecto Natinga. En 2018 se incorporan Mamba y Zamba y 2019 Bonny y Clyde como siguiente generación.

Los perros ya pasaron la etapa de sociabilización y de reforzamiento físico, y se encuentran muy evolucionadas en el tema de detección. Para lograr esto, se les entrena para identificar diferentes concentraciones de contaminantes de la familia de los haloanisoles (TCA, TeCA, PCA, TBA) con el propósito de establecer un límite de seguridad al momento de realizar los operativos, evitando así falsos positivos. Recientemente, se ha descubierto la capacidad de estos perros para identificar compuestos de la familia de los halofenoles (PCP, TCP, TeCP), expandiendo así la cobertura de inspección a un paso previo en la cadena de formación de haloanisoles.

Para TN Coopers, el objetivo del proyecto Natinga es realizar un innovador aporte a la industria vitivinícola a través del desarrollo de un programa de vigilancia permanente respecto de las materias primas, infraestructura y procesos que están presentes en la producción del vino, poniendo a disposición de sus clientes, un servicio único en el mundo que puede hacer una gran diferencia entre un vino de calidad y uno que, simplemente, hay que desechar.

En el contexto del entrenamiento, TN Coopers realiza controles periódicos en sus instalaciones. El recorrido se inicia entre las 6:30 y 7:00 AM, cuando el aire es más puro y los aromas aún no se han dispersado por la temperatura del día. La rutina considera la inspección tanto del parque de maderas, áreas de producción y depósito de insumos, como de los productos terminados.

 

CONSIDERACIONES PARA IMPLEMENTACIÓN EN VIÑAS Y BODEGAS

  • Los perros están en todo momento acompañados de su adiestrador. Es la persona encargada de llevarlos con correa por los distintos lugares donde se busca detectar potenciales focos de contaminación.
  • Los perros trabajan en labores de detección por períodos de 30 minutos aproximadamente, luego de los cuales descansan antes de seguir. Trabajamos con por lo menos dos perros al mismo tiempo para que puedan ir alternándose en labores de detección y descanso, de manera que se aproveche mejor el tiempo de trabajo.
  • El espacio a analizar en busca de focos debería estar siempre libre de intervención de otros animales. Si bien es bastante común que las bodegas y galpones donde se elabora el vino estén libres de circulación de otros perros por temas de higiene, siempre recordamos que de no ser ese el caso, se puede ralentizar la gestión de los perros Natinga (el animal instintivamente se acercará al lugar donde otro perro ha marcado territorio, generando distracciones).
  • Una vez identificado un foco de contaminación, el animal marcará la zona con un gesto fácilmente reconocible por el adiestrador.
  • Los perros Labrador retriever son muy amigables y juguetones; esto, sumado al entrenamiento Natinga, los convierte en perros muy dóciles. Están acostumbrados a estar rodeados de gente, sin representar peligro alguno para funcionarios y trabajadores. Dicho lo anterior, como cualquier otro animal domesticado, el perro puede llegar a responder si es provocado hostil e irresponsablemente por un tercero.
  • El entrenamiento Natinga está basado en respuestas condicionadas, con comportamientos constantemente premiados con alimento. El labrador es un perro que funciona muy bien para este efecto, ya que por naturaleza es un animal “goloso”. Por lo mismo, se recomienda no descuidar alimentos ni alimentar al perro mientras esté trabajando.